Antonio Amorós matiza algunas cuestiones tras la elección de la nueva Junta Directiva de la Comparsa de Mirenos

Fiestas

Carta abierta de Antonio Amorós Caerols, expresidente de la Comparsa de Mirenos /


«Habiendo comprobado, con tanta sorpresa como agrado, que en “los foros de los anónimos” algunas personas se identifican, me permito estas reflexiones tras la celebración de la Asamblea General de la Comparsa de Mirenos para la elección de Junta Directiva.

En primer lugar, con el ánimo de contestar una intervención de la recién elegida Presidenta, para felicitarle por su triunfo, pues no en vano es un honor representar a esta asociación festera centenaria, como yo mismo lo he hecho durante más de veinte años.

Dicho esto, me parece importante matizar algunas cuestiones que, según el ambiente pulsado en la calle y en el seno de la propia Comparsa durante los últimos meses, es preciso aclarar.

Lo primero que deseo dejar patente es la inmensa fortuna que tiene una comparsa, en los tiempos que corren, al contar con más de una opción para coordinar los destinos de la misma. En nuestro caso fue, en un principio, motivo de satisfacción contar con dos proyectos que, de forma transparente y limpia, se presentaran ante los socios para que, en el marco de la Asamblea soberana, se eligiera la opción que la mayoría considerase mejor.

Todo esto podía y debía haber sido el soporte en el que se desarrollase la campaña. Pero, desgraciadamente, he de afirmar que esto no ha sido exactamente así. De hecho, ya me manifesté en estos términos al comienzo de la Asamblea, aunque en la crónica publicada, en cuyo foro ha intervenido la Presidenta electa, no se menciona. Posiblemente, porque no le interesaba a quien dio la información al cronista.

Desde que allá por el mes de agosto se pusiera en marcha una larga campaña electoral, mediatizada por las circunstancias derivadas de la pandemia, la candidatura que optaba por vez primera a la elección, lejos de iniciar un periodo de difusión de su proyecto de trabajo, “nuevo” y “rompedor” según sus manifestaciones, llevaron a cabo, en cambio, o al menos consintieron que lo hicieran otros, una campaña poco limpia de descrédito de sus oponentes, es decir, de la candidatura que, conmigo a la cabeza, se presentaba a la reelección. Y por esto me baso para tal afirmación:

  • El primer mensaje, claramente contaminado, que se propagó, es el de la resistencia de la Directiva en funciones en convocar la Asamblea Extraordinaria al efecto. No servían las lícitas justificaciones, con relación a la imposibilidad de reunir a 300 socios en el marco de las restricciones derivadas de la pandemia. Finalmente, quedó demostrado que el mensaje no obedecía a la verdad, ya que la Comparsa de Mirenos ha sido la primera que ha celebrado su Asamblea tras la apertura de las restricciones.
  • A esta forma poco elegante de crear “mala prensa” del adversario, se añadió una grave campaña de difamación y calumnia sobre los motivos que hacían desear al actual presidente continuar en el cargo, involucrando y manchando, además, la imagen de terceros, como son el actual repostero del Local de la Comparsa y las personas del entorno del presidente, amigos, familia, etc. Dicho de otro modo, se hacía ver que yo no me quería marchar para no perder mi “negocio montado con el repostero”, del cual ambos salíamos beneficiados, a cargo de los sufridos socios a quienes únicamente tocaba pagar la cuota. Evidentemente, de esta cuestión, afortunadamente, no necesito justificarme, puesto que cualquier persona que me conozca y sea gente de bien, sabe de mi actitud de entrega y servicio a la Comparsa, con muchos aciertos y también con algunos errores, pero siempre con la honestidad por delante.
  • Sin apuntar directamente a mi persona, aunque sí a la gestión llevada a cabo por la directiva, se han difundido mensajes e ideas del todo falsas y de las que alguien tendrá que dar cuenta en su momento. Concreto algunas: según los amantes del bulo continuado, el tesorero de la Comparsa trasladó en su momento los préstamos que se firmaron en Caja Mediterráneo, ahora Banco Sabadell, a la entidad de la cual él mismo gestiona una oficina. Esto es absolutamente falso. Cualquiera puede comprobarlo. Según los mismos amigos del enredo, los cincuenta euros de alquiler que se cobran a un socio por utilizar el local para un evento particular, van a parar a las arcas del repostero. Una vez más, estamos ante una burda falacia, ya que se puede comprobar que ese pago va al cien por cien al haber de la Comparsa. Es más, en dichas celebraciones se utilizan muchos enseres propiedad del repostero, sin contraprestación alguna.

Estos son sólo algunos de los ejemplos de las fantasías y elucubraciones con las que han sembrado las calles de Caudete, con el único objetivo de crear entre los socios, y en el pueblo en general, animadversión hacia mi persona. El objetivo era convencer a muchos de los que en otras circunstancias hubieran seguido confiando en nuestro proyecto, que ya era el momento del cambio, por aquello de que la permanencia en “el poder” corrompe. Por cierto, salvo en la gestión del Local, el programa del cambio todavía no sabemos si existe, porque entre tanta difamación, parece que se han olvidado redactarlo. Nosotros, por el contrario, no quisimos utilizar alguna información sobre cuotas pendientes y otras cuestiones para difundir oprobios y hacer aflorar vergüenzas, porque no era ético, y porque sólo trabajábamos, eso sí, estorbados por el humo de la insidia, en el programa que debíamos presentar a los socios.

Quiero terminar dejando claro que como no puede ser de otra forma, asumo los resultados, respeto la voluntad de esa estrecha mayoría que dio su apoyo a mis oponentes y reitero mi felicitación a los nuevos directivos de la Comparsa, a la que tanto amo, por lo que sólo deseo que acierten en su gestión. Pero de la misma forma que respeto la voluntad de los socios, me reafirmo en mi absoluto desengaño por la forma en que se han desarrollado los acontecimientos previos a la Asamblea. Hubiera sido más elegante y, sobre todo, más enriquecedor, una sana confrontación de ideas y proyectos sólo pensando en el futuro de la Comparsa.

Ahora comienza un nuevo periodo para mí cargado de incertidumbre. Y, desgraciadamente resulta muy común ver cómo personas que terminan su andadura como representantes en la Fiesta, desaparecen del mundo festero. Este no va a ser mi caso. Es tan importante lo que representan en mi vida las Fiestas de mi pueblo, y la Comparsa de Mirenos en particular, que “amenazo” con no esconderme. Voy a estar presente en la marcha y el devenir de la Comparsa, apoyando cuando corresponda y censurando con dureza cuando sea necesario, aunque siempre con respeto a las personas y con la verdad por delante. He aprendido de esta campaña cuáles son las formas y los procederes que no se deben utilizar.

A todos los socios a los que he representado durante tantos años, a los que han confiado en nuestro proyecto y a todas las personas que de una forma u otra me han apoyado, gracias.»

Antonio Amorós Caerols

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