ARCO, el mercado del humo

Editoriales

Posiblemente, este editorial hiera la sensibilidad de más de uno, porque aunque no es la primera vez que hablo sobre ARCO, mis dedos no pueden evitar teclear algunos pensamientos y sensaciones al contemplar parte del contenido de esta nueva edición.

De ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo, siempre se suele destacar lo más insólito, absurdo y ridículo. Por eso, desde siempre he considerado esta feria como insólita, absurda y ridícula. Puedo parecer superficial, inculto y gañán por ello, pero me resulta absolutamente indiferente parecerlo o no. A pesar de que siempre procuro contemplar detenidamente el mayor número posible de obras expuestas, no sé si por morbo o por espíritu masoca, y reconociendo la indiscutible calidad de muchas de ellas, siempre concluyo en que no precisarían éstas, las de calidad, mayor espacio que el del Museo Rafael Requena para ubicarse. Y aún sobraría.

No critico que la ingente masa de artistas/vividores que se dan cita en la muestra traten de ganarse su clientela; de hecho, hay muchísimos culturetas y nuevos ricos a la caza de material para llenar centímetros cuadrados de salones modernísimos. No; a mi lo que me sorprende es que haya tipos que piensen que nos la pueden meter doblada con tanta desfachatez. Wilfredo Prieto, el espabilado que ha colocado su vaso de duralex medio lleno de agua y que ha valorado en 20.000 euros, podría definir a la perfección el espíritu de ARCO: te vendo nada por 20.000 euros, me lo compras y encima presumes.

Por desgracia, el valor del arte está en la firma del autor. Si el autor ha tenido la suerte, por los motivos que sean, de caer en gracia, su firma convertirá en "arte" todo aquello que firme, sea bueno, malo o regular. Esta definición me parece descabellada, pero hay que tener en cuenta que el concepto del arte ha cambiado radicalmente desde hace unas décadas, pervirtiéndolo y manipulándolo algo que todos conocemos muy bien: el dinero. Para muchos, la estupidez se puede valorar, y no sólo eso: encima consideran que viste. De ello se aprovecha un mercado muy potente que se encarga perfectamente de la manipulación colectiva.

Recuerdo un reportaje en el que los niños de una guardería se dedicaron durante una mañana a pintarrajear con lápices de colores un lienzo. Luego, lo colocaron en ARCO. Los periodistas preguntaban a la gente, incluso a "expertos", y les encantaba. Unos veían reflejada el alma torturada del autor, otros veían claramente un erotismo desenfrenado… Eso sí, a todos les pareció bien el precio: 15.000 euros.

No me parece que ARCO sea una feria transguesora, ni vanguardista, ni provocadora. Lo horroroso sigue siendo horroroso lo firme quien lo firme, y aunque hoy en día el arte se utilice como excusa para mover, invertir y hacer magia con el dinero, hace falta algo más que intentar sorprender para que yo considere a alguien un artista. Claro que yo no soy nadie, hemos quedado en que soy un inculto, porque para mi el arte me entra por los sentidos, y al igual que la música es buena si me agrada y me produce buenas sensaciones, la pintura, la escultura, la fotografía o el video tienen que sorprenderme con su sensibilidad, o decirme algo más que "¡eres tonto por estar mirándome!". Porque formar un mandala con bragas rojas y decir que «representa el macrocosmos y el microcosmos» (lo dice Pilar Albarracín), me deja un tanto perplejo. Al menos, espero que estén sin usar, aunque nunca se sabe…

Repito que este año había verdaderas joyas en la exposición, o lo que yo, pobre de mí, considero joyas. Sin embargo, y como siempre, no es lo más numeroso, en mi opinión. He procurado ver lo más posible antes de escribir este editorial, pero os dejo un enlace con diez de las obras más destacadas, o simplemente destacadas, de esta edición, para que las disfrutéis y opinéis por vosotros mismos, y os animéis a ver más. Pero recordad que si alguna de ellas os interesa, preparad una buena cartera porque no son nada baratas.

Pero atención: si usted se considera famoso o famosillo, o aspira a serlo, ¡¡no puede faltar a la cita!! Si no lo hace, sus círculos se pueden ver seriamente afectados y sus redes sociales, sin fotos junto a los artistas de renombre, finiquitadas de un plumazo.

http://www.20minutos.es/fotos/artes/las-diez-obras-que-no-te-puedes-perder-de-arco-11217/

 

Deja una respuesta