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Crisnova ha empezado a usar diésel en sus hornos por el alto coste del gas

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La empresa de Caudete Crisnova, del Grupo Vidrala, ha comenzado a usar diésel en dos de sus hornos debido al alto coste del gas natural licuado (GNL) que utiliza habitualmente.

En la actual situación de crisis energética, el GNL multiplica por diez su coste respecto a hace dos años, algo que eleva sus costes de producción de manera muy importante.

Vidrala ha adoptado la misma decisión en tres hornos de su planta en Llodio (Álava) y otros dos en Castellar del Vallés (Barcelona), en los que también está haciendo uso del diésel, una estrategia temporal ante la «locura de precios» de la energía que vive nuestro país. El grupo alavés también estudia extender el consumo de diésel a los hornos de sus centros en Portugal e Italia.

Con este escenario adverso, Vidrala opta en España por el diésel, con menor carga impositiva que el gas para su uso industrial y con un incentivo al consumo de 20 céntimos por litro. En paralelo, el productor de envases de vidrio está renegociando las tarifas de suministro de gas con sus proveedores habituales, entre ellos Naturgy. Como cliente de gran consumo, reclama tarifas por debajo del mercado para poder ser competitivos.

Diversificación en materia energética

También aumentará el nivel de electrificación de sus plantas, que no es posible al 100% en los hornos, que deben alcanzar una temperatura de unos 1.000 grados para conseguir moldear el vidrio y elaborar los envases, como botellas y tarros.

Hasta ahora, el 80% de la factura energética de Vidrala estaba ligada al gas. Con todo, ya había activado un plan de diversificación hacia la generación eólica, fotovoltaica y térmica en sus fábricas, para tratar de mitigar esa dependencia. Pero la urgencia de la situación le ha llevado al consumo de combustibles fósiles líquidos. Ha iniciado un plan de inversiones en sus hornos para adaptarlos a ese consumo, ya que ahora necesitan tanques de preservación especiales, así como tuberías y quemadores diferentes a los empleados para el gas natural. De momento, siguen recurriendo más al gas que al diésel en España, dentro de un proceso temporal de tránsito a los combustibles fósiles líquidos, entre ellos también el petróleo de calefacción industrial.

Impacto de la crisis energética

El balance de Vidrala evidencia el impacto de la crisis energética en la industria, agudizado por ser un gran consumidor. Cerró el primer semestre del ejercicio en curso con un incremento de las ventas de casi el 23%, al superar los 650 millones, por el fuerte tirón de la demanda, en parte por el declive de los envases de plástico. Pero los beneficios, por la presión de la factura del gas, cayeron un 31%, al ganar 56,3 millones netos. Pese a las dificultades, Vidrala ampliará la capacidad de su planta de Portugal para dar respuesta a esa subida de la demanda. Un ejercicio convulso para el sector, que suma 3.000 empleos directos en España y que precisamente vive en 2022 el Año Internacional del Vidrio.

A sus clientes les aplica desde el pasado 1 de abril un recargo energético por la inflación tanto del gas como de la luz. Un modelo con revisión quincenal para actualizarlo a la volatibilidad de las tarifas. Pero el traslado de las subidas al mercado tiene un límite, porque sus clientes, entre ellos las bodegas, también viven su propia tensión de costes.

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