El debate

Editoriales

La oposición ha pedido un debate televisado entre los representantes de todas las fuerzas políticas que se presentan a las Elecciones Municipales en Caudete. En estos tiempos, yo pensaba que esto se daba por hecho.

Desconozco si estaba previsto hacerlo o no, pero ya se hizo en 2015,  y también en otras ocasiones. Yo creo que un debate político televisado es bueno que se haga, porque es una forma de llegar a más público de una forma mucho más directa y cómoda. Hay que tener en cuenta que a los típicos mítines, van los convencidos y los seguidores de un partido, algo con poco sentido, todo sea dicho. Por la tele, puedes ver qué dicen todos… sin “posicionarte” públicamente.

Pero a mí, personalmente, los debates que solemos ver por televisión, me gustan más bien poco. Están tan encorsetados, todo tan medido, tan previsible, que apenas sirven para algo más que para esperar el morbo de alguna tontá que surja fuera del guión preestablecido. Que si una foto enmarcada por aquí, que si el manido librico de la Constitución por allá, que si ahora no te dejo hablar, pues yo ahora menos… No sé si un debate informa, pero la palabra más usada por los candidatos en los celebrados para las Generales fue… “mentira”.

Para el debate que se pide celebrar en Caudete, yo sugeriría varias cosas. Primero, que sea en riguroso directo. Segundo, que los ciudadanos puedan preguntar de antemano, es decir, que días antes del debate se puedan hacer preguntas, y que los representantes políticos las conozcan antes para poder responderlas. Y es que tampoco es cuestión de ponerlos en un brete, entre otras cosas, porque obtendríamos respuestas “políticas” para salir del paso que de nada servirían.

Tercero, que no se enzarcen en discusiones en las que todos hablen a la vez. No hay nada peor que eso. Sin duda, debatir es fantástico, pero si se llega al modo “jaula de grillos”, el espectador pasará a “La que se avecina”. A estas alturas, la gente está para pocas tonterías.

Para solucionar esto, hará falta un buen moderador. Al menos, alguien que sea capaz de mantener un cierto orden, que no quiera ser el protagonista, y que tenga la habilidad para ser ecuánime. Parece fácil, pero el moderador tiene en sus manos el fracaso o el éxito de este tipo de debates.

Si se lleva a cabo, y se utiliza correctamente por los participantes, un debate televisado puede ser muy interesante para los caudetanos. Aunque los proyectos políticos y los programas electorales muchas veces se los lleva el viento después de las elecciones, también es interesante ver el tono, el respeto, la educación o la capacidad de diálogo de quienes pretenden representarnos. Incluso qué humor se gastan, o qué malhumor…

Hay que tener en cuenta que es muy posible que las alianzas sean necesarias tras las elecciones, como en tantos otros sitios, algo que también viene ocurriendo en los últimos mandatos en Caudete. Estaría bien conocer con quiénes estarían dispuestos a pactar unos y otros, para luego no llevarnos a engaño, aunque la verdad es que este tema es el que más les fastidia tratar a los políticos antes de la cita electoral. Pero vamos, que les fastidie no quiere decir que tenga que ser un tema tabú…

Bueno, pues yo apoyo ese supuesto debate televisado, pero pido, sobre todo, que sea respetuoso. Más que nada, por los espectadores.

Caudete Digital

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