¡Estamos en Fiestas!

Editoriales

Estamos a punto de celebrar de nuevo nuestras queridas Fiestas Patronales, y Caudete se prepara para sumergirse en un baño de sensaciones donde los sentidos se impregnan de color, de música, de emoción incontenible en unos, o de alegría desenfrenada en otros, según el papel que cada uno pueda o quiera representar en estos días tan especiales donde todos somos partícipes, de una u otra forma, de eso tan abstracto que llamamos FIESTA.

Es de agradecer que en estos tiempos todavía haya familias que se hagan adelante para “hacer la fiesta”. En buena parte, son responsables de que nuestras tradiciones sigan adelante, porque precisamente la figura de la familia, o familias, que “hacen la fiesta” son el eje vertebrador en torno al cual gira un gran porcentaje de esta celebración centenaria. Otros pilares fundamentales son nuestros “Episodios caudetanos”, la devoción a la Virgen de Gracia o la pólvora.

Precisamente la pólvora se está convirtiendo en un pesado lastre para nuestras Fiestas. Pese a ser un elemento de gran importancia en Caudete, la pólvora es actualmente un problema serio, y no precisamente por un mal uso, sino por lo embarullada y confusa que resulta su obtención. En primer lugar, un precio prohibitivo ha mermado considerablemente la participación de tiradores en los últimos años. En segundo lugar, la necesidad de obtener una licencia para armas de avancarga para poder participar en actos de disparo ha rebajado todavía más esta participación. A esto sumamos la obligatoriedad de tener el arma pasada por el banco de pruebas con su correspondiente guía de pertenencia, y tenemos que a priori, para poder salir a disparar, ya tenemos una serie de dificultades que, en cualquier caso, pueden asumirse si el festero tiene interés, pero que no ayudan a que esta tradición vaya a más.

Sin embargo, no todo acaba aquí. Las leyes son muchas veces difíciles de entender, y si bien es asumible que la seguridad debe ser lo prioritario, no siempre los razonamientos legales casan con el sentido común. Un ejemplo: un niño de 14 años puede llevar una escopeta y salir a cazar con su padre, pero no puede salir a disparar el arcabuz con su padre para acompañar a su Capitán en Fiestas. Esta es una de tantas incongruencias en torno a la pólvora y las fiestas patronales que hacen uso de ella.

Para rizar el rizo, este año se puede recoger un kilo de pólvora por licencia de armas. Es decir, quienes necesiten más de un kilo (el 95% de los festeros) tendrán que buscar a otros festeros que tengan licencia y no vayan a hacer uso de su derecho a ese kilo de pólvora. Y, además, la pólvora la tendrá que recoger el titular de la licencia. Imaginad el trasiego de personas necesario para recoger 1.500 kilos de pólvora, por poner un ejemplo… Además, la pólvora pasará de mano en mano, porque lógicamente habrá un reparto posterior entre festeros, lo que, si cabe, supone un mayor peligro. En definitiva, un sinsentido, si tenemos en cuenta que en la práctica cada festero necesita una serie de kilos de pólvora y si no la puede conseguir de un modo, lo conseguirá de otro. Armerías en otras poblaciones, por ejemplo, con lo que volvemos de nuevo al aumento de peligro ya mencionado.

Esto me lleva a pensar que las grandes asociaciones festeras, léase UNDEF, han sido incapaces hasta ahora de defender la tradición de la pólvora en las Fiestas de Moros y Cristianos. No digo que no lo hayan intentado, incluso que no hayan hecho considerables esfuerzos, pero la triste realidad es que no lo han conseguido. Esto, queramos o no, es así, y precisamente entidades como la UNDEF, por tamaño y representatividad, son las únicas que pueden tener voz, siquiera vocecilla, ante los estamentos responsables de elaborar las leyes que nos conciernen.

Pero bueno, tampoco nos vamos a poner negativos. Las Fiestas están ahí, y la carga emocional de todo un año, de todo un pueblo, vuelve a estar preparada para darlo todo estos próximos días. Olvidemos por unos días los problemas y las preocupaciones, y procuremos disfrutar. Total, hasta después de Fiestas, en este pueblo ya no se hace prácticamente nada…

¡Felices Fiestas!

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