Los debates televisivos

Editoriales

Este año hemos contado con una novedad en la campaña electoral: debates televisivos entre todos los partidos que se presentan a las Elecciones Municipales. Ha sido una buena idea, más aún teniendo en cuenta la gran cantidad de fuerzas políticas que aspiran a gobernarnos.

Realmente no han sido debates, porque en ningún momento se ha producido un intercambio de impresiones entre los representantes políticos, sino que han sido exposiciones sobre cada uno de los temas propuestos. Estos programas hubiesen tenido más frescura de haberse hecho en directo, pero hay que entender la complicación técnica que eso conlleva, además de que, como ocurre a veces con los plenos, pueden surgir problemas técnicos que hubiesen desvirtuado la emisión. Un pequeño detalle que se me ocurre que habría que corregir es el hecho de que una vez consumido el tiempo, el interviniente tenga unos breves segundos para, al menos, terminar la frase que está diciendo.

Por lo demás, el experimento ha salido muy bien parado, y felicito desde aquí a todos los protagonistas: Caudete Televisión, Canal Imagen, Claudia Conejero, Arturo González-Campos, candidatos, y hasta al público asistente. El tono de las intervenciones, en general, ha sido correcto, y las salidas de tono, teniendo en cuenta que estamos en campaña, escasas.

Los caudetanos hemos tenido la ocasión de conocer un poco más a los candidatos: sus ideas, su talante, su forma de expresarse, la agudeza para transmitir su mensaje, sus propuestas y su control de la situación. Hemos visto candidatos que leen, y otros que se expresan sin necesidad de leer. Hemos visto a unos a los que les falta tiempo para hacer propuestas, y a otros a los que les sobra casi todo el tiempo. Candidatos con ideas concretas, y candidatos con ideas demasiado estandarizadas e inconcretas.

Hay palabras que al final terminan por cansar, porque hablar de transparencia, de mantener y mejorar servicios, o de apoyar a las asociaciones suena muy bien, pero no es decir mucho. Sin embargo, son propuestas casi unánimes, porque hay que completar un programa electoral con algo más de tres líneas. Reconozco que es mejor eso que plantear mil cosas irrealizables, como hice yo mismo hace cuatro años (bendita inocencia…), pero propuestas realmente novedosas e imaginativas he oido pocas.

Ha sido muy evidente oir a quienes ya saben lo que es gobernar de primera mano, y a los que se lo imaginan. Es difícil entender desde fuera qué ocurre realmente en el seno del gobierno de un municipio, y, por tanto, diseñar cambios drásticos a priori resulta apasionante. Pero cuidado: no es sólo la cuestión económica la que condiciona un gobierno, aunque ésta sea primordial, sino que el cambio legislativo de los últimos años en la administración pública ha sido brutal. El control en el gasto es exhaustivo, como debe ser, pero esto condiciona drásticamente la concesión de subvenciones, por ejemplo, aunque la administración de actividades en espacios públicos, la gestión medioambiental o la legislación urbanística, por poner algunos ejemplos, han sufrido fuertes cambios que han endurecido el margen de maniobra de los responsables políticos.

Todos estos cambios tienen varios objetivos: evitar la corrupción, dar soporte a actividades que hasta ahora se realizaban sin la debida cobertura legal, evitar abusos, etc. El problema de todo esto, que tiene fines loables, es que dificulta una gestión fluida de multitud de cosas. Otro ejemplo: hasta hace poco, realizar un desfile de cualquier tipo por las calles de Caudete no precisaba más que de una autorización verbal, y casi ni eso, por parte del concejal de turno. Ahora se pide por registro de entrada por parte de la entidad organizadora, el concejal hace una solicitud de espacio público, y si el que organiza no es el Ayuntamiento, se requieren a la entidad los seguros pertinentes, el proyecto de la actividad y el plan de evacuación o de emergencia, si ha lugar. Ante esto, la asociación, comparsa o cofradía que lo solicita se queda perpleja, y piensa que el Ayuntamiento se ha vuelto loco, o que va en contra de tal entidad… Pero no: se trata del estricto cumplimiento de la ley. Y eso no es por casualidad, sino porque hoy en día todos somos muy buenos hasta que ocurre el más mínimo percance. A partir de ahí… ¡hable usted con mi abogado!

Ante este panorama, los candidatos tienen ante sí una labor que no es tan fácil como se podría pensar. Una cosa es la ilusión y las ganas de hacer cosas, y otra la cruda realidad. Hay margen, claro está, para que cada cual haga las cosas de manera diferente, pero las limitaciones, las leyes y el control son los mismos para todos. Teniendo en cuenta, además, que actualmente todos los concejales tienen responsabilidad penal y patrimonial, a veces no es fácil tomar algunas decisiones.

No trato de meter el miedo en el cuerpo a nadie, al contrario. Estoy seguro de que este mandato será más relajado en cuestiones importantes, porque en 2011 entramos con una situación económica realmente desesperada, y, a la vez, se implantaron todas las medidas de control que he mencionado. Así que nos tocó la china por todos lados. Ahora, los protocolos están establecidos y no habrá que cambiarlos sobre la marcha, como entonces, y la economía está mal, pero estabilizada, lo que da un pequeño respiro para mantener lo que hay, como dicen los candidatos, o incluso mejorar si se puede…

Termino felicitando de nuevo a los organizadores de estos programas de televisión, porque nos han dado una mejor perspectiva del espectro político caudetano, y seguro que ayudan a más de uno en la difícil tarea de meter la papeleta en el sobre.

Deja una respuesta