A remolque con la tecnología

Editoriales

faceCaudete cuenta, por desgracia, con un limitado número de empresas. Los pequeños negocios abundan, pero no todos pueden mantenerse a flote por mucho tiempo. Aún así, cada cual se reinventa cada día como puede.

Hoy por hoy, el mundo empresarial ha cambiado mucho respecto a… ayer. No hace falta remontarse a muchos años atrás, puesto que los cambios sociales y tecnológicos han cambiado los conceptos de forma radical en mucho menos de un lustro. Los potenciales clientes ya no son los que eran, ya no buscan los productos como lo hacían, ni siquiera los pagan como antes. La revolución en cuanto a las comunicaciones no deja, ni va a dejar, títere con cabeza.

Internet, el comercio electrónico, las redes sociales… Lo que hace poco era un mundo aparte, ahora es nuestro mundo. Whatsapp y Facebook los manejan ya todos: niños, jóvenes, adultos y ancianos. Cada día, el nivel de utilización de las aplicaciones tecnológicas mejora en todo el espectro social, en todas las edades, y ya no suenan raros términos que hasta hace poco parecían cosa de frikis: USB, MP3, wireless, router, SD, IP,… Los usuarios saben dónde buscar lo que quieren, y lo encuentran, ya sea información, noticias, productos o servicios.

La mayoría de las empresas hace tiempo que se dieron cuenta de lo que se venía encima, y actuaron en consecuencia. Otras, no. Aunque ya es raro encontrar empresas, por pequeñas que sean , que no tengan página web, todavía las hay. Pero a partir de cierto tamaño, las empresas ya no pueden quedarse tranquilas por el hecho de disponer de una página web, que muchas veces no renueva sus contenidos o que incluso muestra errores. En la actualidad, se generan puestos de trabajo especializados en lanzar a las empresas a través de las redes sociales, en cuidar su imagen y reputación, en captar clientes o en resolver dudas a la ingente masa de potenciales clientes que están al otro lado.

No basta con mostrar un buen producto. La gente tiene que hablar de él, y tiene que hablar bien. Expandir en las redes la buena reputación de un producto es la base para venderlo, más aún que la publicidad convencional. Si mi amigo me habla bien de una tele, o los comentarios que la gente hace son buenos, me quedo más tranquilo y, seguramente, si tengo que comprar una tele elegiré ésa. Esto lo hacemos los usuarios a diario casi sin darnos cuenta, pero muchas empresas todavía no han sido capaces de adaptarse a esta realidad.

El uso de las redes sociales que hacen las empresas de Caudete es más bien escaso. Es cierto que la mayoría dispone de página web, pero falta la otra parte del binomio. La información que contiene una web hay que darla a conocer, hay que promocionarla a través de muchos mecanismos, pero eso requiere cierta inversión, y todavía hay reticencias a la hora de invertir en estas cuestiones. En muchos casos, hasta es interesante un puesto de trabajo exclusivo dedicado a un área tan importante como es la comunicación social.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que en nuestro país hay grandes empresas o corporaciones cuya reputación era de mala a peor hace sólo una década. Todos tenemos alguna en la cabeza… Estas mismas empresas han conseguido mejorar muchos enteros su reputación y la visión que de ellas tenía el público interactuando mucho más con sus clientes y el resto de usuarios. La sensación de cercanía, los mensajes de confianza, el trato más personalizado, contrarrestar los comentarios negativos con respuestas muy moderadas, pero siempre más numerosas que las negativas… Es decir, la presencia en los medios donde realmente está la gente, genera un valor añadido ante la competencia.

Todo esto también ha generado una equivocada visión de las cosas. Algunos pensaron que dominar las redes sociales significaba bombardearlas, monopolizarlas. Craso error… Si hay algo que todos odiamos es que intenten manipularnos, y por eso algunos quedaron por el camino de mala manera. No, de lo que se trata es de adaptarse a nuestra mundo, a nuestra sociedad. En realidad, se trata de lo de siempre: saber cuál es la mejor forma de vender algo.

No es fácil, pero todo se puede aprender.

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