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Miembros del Centro Excursionista Caudete realizaron un ascenso a la Arista de Llosas – Aneto la semana pasada Esta actividad ha sido una preparación para la siguiente expedición, que va a ser en los Alpes italianos

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Sergio Medina Solera, Manuel Clemente Solera y Jonás Tecles Trinkner, todos ellos miembros del Centro Excursionista Caudete, realizaron la semana pasada un ascenso a la Arista de Llosas – Aneto, en los Pirineos.

El primer día fueron en autobús hasta el refugio de Coronas, con el objetivo de ascender la cresta integral de Llosas que los llevaría al pico Aneto, el más alto de los Pirineos. Sobre las 18:30 horas realizaron la aproximación hacia el ibón inferior de Coronas, donde hay unas vistas magníficas de todo el valle, lleno de cascadas. Pasaron la noche haciendo un vivac bajo las estrellas.

A las 5:30 horas del segundo día sonó el despertador, y a las 6 de la mañana empezaron el ascenso hacia la Arista de Llosas. El desnivel a salvar es exigente, unos 1.500 m positivos. El inicio de la cresta es la parte que más trabajo les va a llevar. La arista va por la Tuqueta de la Crencha (3.032 m), Aguja Argarot (3.036 m), Aguja Tchihatcheff (3.052 m) y la Aguja Franqueville (3.065 m), con pasos de IIIº y alguno puntual de IVº. Tiene 3 rapeles para bajar de las agujas y poder progresar.

«Primero, hicimos una trepada hacia la aguja Argarot. Amaneciendo, llegamos a la cima de la aguja, donde ya pudimos ver la cresta integral que teníamos que hacer, y se veía el pico Aneto al fondo. Desde allí empezamos a subir y bajar las agujas por zonas muy descompuestas, donde las rocas se caían al vacío, superando los pasos más complicados. Realizamos varios rapeles hacia el Aneto», cuenta Sergio Medina.

«Algunos de estos rápeles fueron pendulados, de 20 a 40 metros. A media mañana llegamos al final de la arista Llosas realizando un rappel, y allí se iniciaba la arista sur hacia el Aneto. La arista sur del Aneto tiene varios pasos de IV grado bastante expuestos que, combinados con la nieve y el hielo, hacen que tengas todos los sentidos bien alerta. Recorrimos la aguja Escudier y la aguja Daviu para, finalmente, llegar al Aneto», explica Medina.

Pico Aneto

Y continúa diciendo que «sobre las 2 de la tarde llegamos a cima, donde pudimos ver un gran paisaje bajo nuestros pies. Al final del día habíamos realizado 9 picos de 3.000 metros. Luego, comenzó el descenso, bajando hasta el collado de Coronas por el glaciar del Aneto. Pudimos contemplar varios ibones a nuestro paso, como el ibón Superior de Coronas, que estaba congelado, y el ibón Inferior, entre otros. Desde allí podíamos ver la cresta de Cregüeña, la cara sur del pico Aneto, con sus 3.404 m, y a media tarde llegamos al refugio de Coronas, donde pasamos la noche en medio de una gran tormenta, con fuertes rayos y truenos».

Esta actividad ha sido una preparación para la siguiente expedición, que va a ser en los Alpes italianos, ya que pretenden subir el Mont Blanc por la Vía del Papa.

Cumbres hechas en la arista: Aneto (3.404 m) por la cresta de Llosás (ADsup) – Aguja Argarot Sur (3.039 m) – Aguja Argarot (3.040 m) – Aguja Tchihatcheff (3.052 m) – Aguja Franqueville (3.065 m) – Punta Sur de la Brecha Superior de Llosás (3.087 m) – Aguja Escudier (3.315 m) – Aguja Daviu (3.350 m) – Aneto (3.404 m).